La rehabilitación energética ya no es solo una cuestión de eficiencia o ahorro: es una forma de vivir mejor, aumentar el confort en casa y preparar nuestros edificios para el futuro. En un contexto de subida de precios energéticos y necesidad de reducir emisiones, cada vez más comunidades de vecinas se plantean dar el paso hacia la rehabilitación integral de sus edificios.
Según los datos actuales, gran parte del parque de viviendas tiene una antigüedad media de 47 años y muchos edificios fueron construidos sin aislamiento térmico o con poco aislamiento. De hecho, solo el 10% del parque de vivienda, construido a partir del 2007, ha sido construido con el aislamiento adecuado. Esto se traduce en viviendas frías en invierno, calurosas en verano, humedades, condensaciones y facturas energéticas elevadas.
¿Por qué rehabilitar un edificio?
La rehabilitación energética aporta beneficios muy concretos tanto a nivel económico como en calidad de vida:
- Ahorro energético: un mejor aislamiento permite un ahorro de entre el 30% y el 40% en consumo de calefacción y refrigeración.
- Mayor confort y salud: viviendas más cálidas en invierno, más frescas en verano y con menos problemas de humedad. Además, mejora la calidad del aire.
- Revalorización de la vivienda: las intervenciones pueden aumentar el valor de las viviendas entre un 10% y un 15%.
- Más resiliencia energética: reduce la dependencia energética del exterior y facilita la integración de energías renovables en el futuro.
Además, las normativas europeas marcan un camino claro: avanzar hacia la descarbonización total del parque edificatorio para 2050 y eliminar las calderas de gas y gasóleo para el año 2040. Cabe destacar que, recientemente se han suprimido las subvenciones para estos sistemas.
¿Qué mejoras se pueden realizar?
Cada edificio tiene sus propias necesidades, pero existen actuaciones especialmente eficaces para reducir el consumo y mejorar el bienestar:
- Aislamiento térmico de fachadas.
- Aislamiento de cubiertas.
- Mejora del aislamiento entre garajes y viviendas.
- Sustitución de ventanas.
- Cambio de calderas de gas por bombas de calor-aerotermia.
- Instalación de ventilación mecánica con recuperación de calor.
- Instalaciones fotovoltaicas colectivas.
Estas medidas pueden lograr reducciones muy importantes en el consumo energético y mejorar significativamente el confort térmico y acústico de las viviendas. Además de mejorar la calidad del aire y reducir el riesgo de condensaciones.
El mejor momento para empezar es ahora
Muchas comunidades no dan el paso porque el proceso parece complejo: presupuestos, ayudas, reuniones vecinales, decisiones técnicas… Sin embargo, contar con acompañamiento especializado facilita enormemente el camino. Por ello, Goiener, gracias al Proyecto Europeo Renpower, está desarrollando su servicio BiBiZi de acompañamiento para la rehabilitación energética de edificios residenciales y terciarios. Así que, si te interesa que tu comunidad de propietarios participe como piloto en el proyecto RENPOWER, puedes ponerte en contacto con nosotras.
Y es que, rehabilitar un edificio no es solo una inversión económica. Es una apuesta por viviendas más saludables, eficientes y preparadas para el futuro. Cuanto antes se empiece a planificar, más fácil será aprovechar ayudas, reducir consumos y mejorar la calidad de vida de quienes viven en el edificio.
Dar el primer paso es, simplemente, empezar a informarse.




























































